Es símbolo de opulencia y de calidez, un metal que es denso y a la vez blando, muy apreciado por su carácter romántico, su belleza y su resplandor.
Originado en depósitos aluviales y en rocas básicas, el oro se encuentra en países como China, Australia y Estados Unidos. Lo encontramos en diversas formas: monedas, lingotes, pepitas…e incluso en polvo.
Este metal excelente se valora en quilates (K), la unidad que representa la cantidad real que tiene de oro. Está proporción de oro se puede expresar también en porcentajes al milímetro: 12K son 500‰, 18K son 750‰…24K son 999‰ (u oro puro).
La maleabilidad del oro fino en orfebrería lleva a utilizar aleaciones con otros metales (como el aluminio, cobre, hierro…), lo cual lo hace más fácil para ser trabajado. Sus colores son variados (rosa, gris, rojo, azul, verde, violeta, blanco, rodio, etc…), y se deben principalmente a sus aleaciones con otros metales, se extienden tanto, como la imaginación de los joyeros de hoy en día.
El oro en la alta joyería, suele estar marcado con un punzón con forma de cabeza de aguila, sólo las calidades superiores al 750% son consideradas como verdadero oro para muchos joyeros expertos.
El oro revela toda su belleza en joyas. Es el metal fetiche para las alianzas, montura excelente para piedras preciosas…es el metal de los emperadores, los reyes y sigue perpetuando la tradición del universo del glamour en joyería.

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