
Y sin embargo, a lo largo de su historia, Boucheron no ha dejado de adelantarse a su tiempo para crear los grandes clásicos de mañana. La nueva colección de relojes Épure de Boucheron ha sido presentada en el pasado Salón Baselworld 2013, y su belleza es su diseño depurado y riguroso.
Esta colección deja de lado la exhuberancia a la que nos tienen acostumbrados los relojeros y joyeros hoy, para sorprendernos con esferas curvas y cristales pulidos, el único toque de riqueza lo dan dos zafiros en talla cabujón discretamente colocados.
El nombre de la línea «Épure» en francés la define perfectamente, líneas precisas, diseño puro. En su diseño de Eric Giroud, utiliza la muy característica doble cenefa, en el engaste, la corona y el dial, ésta es una seña de identidad de la firma Boucheron. Este motivo está inspirado por la doble banda del trabajo en metal que se encuentra en edificios y monumentos de París, como en la Torre Eiffel. Hoy la podemos identificar en la Sortija Quatre y en esta nueva colección de relojes Épure.
Existen modelos de 38mm y 42 mm, en oro rosa o blanco y algunas variaciones con tourbillon y con engaste de diamantes. Todos los Relojes Épure llevan un movimiento suizo GP4000 de Girard-Perregaux que además se hace visible en el reverso del reloj.
Un reloj fabricado con elegancia y refinamiento. Su forma es redonda y tradicional con curvas delicadas, líneas depuradas, acabados al detalle. Su caja refleja la luz por todos lados. Lo más sorprendente es que el Reloj Épure está lleno de detalles intrínsecos a la firma Boucheron, así también han grabado el corcho de una botella de champagne que firma todas sus joyas en el interior. En el reverso, una histórica frase grabada: «Je ne sonne que des heures heureuses», que en español quiere decir, «Yo sólo marco las horas felices». Una frase que pertenece a la historia de la firma Boucheron y se remonta a los inicios de su fundador Frédéric Boucheron en Paris. En 1785 el relojero Rousseau inventó un cuadrante solar que permitía ajustar los relojes al mediodía. Este cuadrante estaba en el jardín del Palacio Real, y enviaba su luz al corazón de la boutique de Frédéric Boucheron, que estaba en los arcos del palacio. En el cuadrante, había una frase en latín que decía «Horas non numero nisi serenas». Boucheron decidió hacer suya esta frase y la integró en el universo de su joyería…
Llevar un reloj Boucheron es la garantía de vivir horas felices…
Y, ¿qué mejor manera de mostrarlo que con este vídeo?



Deja una respuesta