La composición del oro blanco, una aleación fabulosa
La composición del oro blanco es el tema que nos tiene ocupados hoy en esta revista. Porque las necesidades de innovar en joyería y de reforzar la dureza del oro, han traído como consecuencia la mezcla del oro puro con otros metales. Además, estas aleaciones químicas permiten esconder el color amarillo característico del oro, entre otras cosas. Así nace el oro blanco, que está compuesto de 75% de oro fino. Y 25% de otros metales como el cobre, la plata, el paladio o el zinc.
En algunos países de Europa, el uso de aleaciones de níquel ha sido prohibido. Porque generaba alergias a algunas personas sensibles. Después de fabricar la aleación, se procede a darle un baño de rodio. Este es un proceso denominado platinado, el metal precioso se recubre de una fina capa de rodio, un metal raro que pertenece al grupo del platino.
La calidad del oro blanco

No sólo queremos hablar de la composición del oro blanco, sino también de su calidad. Porque la calidad del platinado depende del espesor de la capa de rodio que se aplique. Para llevarlo a cabo se suele utilizar la técnica de la electrólisis. Este proceso permite reforzar la blancura y el brillo del oro. Además, la composición del oro blanco, es rica en paladio; cuanto más paladio tenga, más blanco será su tono.
Al oro blanco, se le denomina en algunos países también oro gris. En lo que respecta a la cantidad de oro que contiene el oro blanco, suele ser una capa de oro fino de 20% y el 80% restante de plata. Sin embargo, atención, os adelantamos que depende mucho del fabricante de la aleación de oro. Antiguamente, el oro blanco, que también se denominaba «electrum» estaba sólo compuesto de oro puro y plata. Y, también anotaremos, para vuestro conocimiento joyero, que el oro blanco, no necesariamente incluye materiales preciosos, puede también ser el resultado de una alianza de mercurio y paladio.
El uso del oro blanco en joyería
El oro blanco está en pleno apogeo en joyería. Tal vez porque simboliza el refinamiento y la elegancia de las piezas que están fabricadas con él. También se distingue del oro amarillo. Tanto en su composición como en su precio. Normalmente se suele usar sólo, o junto con piedras preciosas tintineantes. Como es por ejemplo, el diamante. No hay duda que el oro blanco es poético y cautivador.
Además, los expertos joyeros han puesto pasión, innovación, creatividad y mucha maestría a la hora de crear nuevos diseños en oro blanco. Para certificar la autenticidad del metal utilizado, los objetos y joyas en oro blanco suelen llevar el punzón del joyero o fabricante de origen. Algunos de estos punzones permiten incluso determinar la cantidad real de oro puro que se ha utilizado en la aleación en cuestión.
En cuanto al valor del oro blanco, está en función de la cantidad de oro puro que contiene. Su aspecto estético aporta también valor añadido a la pieza, sobre todo en el caso de las joyas. Pero aseguros que su bonito aspecto no os lleve a engaño. Respecto al oro amarillo, el oro blanco suele ser más caro. Según las normas, el oro blanco no se puede vender como tal, si no contiene al mínimo un 37,5% de oro fino.
Y, para terminar, las joyas de oro blanco, necesitan un baño de rodio al menos una vez al año, por lo que es importante saber cuidar y limpiar bien las joyas de oro blanco y así, preservar siempre su destelle precioso.

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